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Cómo multiplicar una colmena paso a paso: así creamos un nuevo núcleo de abejas


Si alguna vez has visto un apiario con decenas de colmenas, probablemente te hayas preguntado cómo consigue un apicultor aumentar el número de colonias cada temporada. ¿Se compran todas las colmenas? ¿Se capturan enjambres salvajes? ¿O existe otra forma de hacerlo?

La respuesta es mucho más interesante de lo que imaginas. Los apicultores pueden multiplicar una colmena de forma totalmente natural, aprovechando la extraordinaria capacidad que tienen las abejas para criar una nueva reina y formar una nueva familia.

En Mel Casa da Torre, situado en plena Sierra de Os Ancares Lucenses, este es un trabajo que realizamos cada primavera cuando las condiciones son las adecuadas. Gracias a una correcta selección de la colmena donante y respetando siempre el ciclo natural de las abejas, conseguimos crear nuevos núcleos fuertes que darán lugar a futuras colonias productivas.

Aunque pueda parecer un proceso sencillo, la realidad es que requiere experiencia, planificación y conocer perfectamente el comportamiento de las abejas. Elegir el momento adecuado, seleccionar los panales correctos o asegurarse de que la reina permanece en la colmena original son detalles que marcarán el éxito o el fracaso de la operación.

En este artículo te explicamos cómo multiplicamos una colmena paso a paso, por qué utilizamos un portanúcleos y cómo las propias abejas son capaces de criar una nueva reina sin necesidad de introducir una desde el exterior.

 

¿Qué significa multiplicar una colmena?

Multiplicar una colmena consiste en dividir una colonia fuerte para obtener una nueva, aprovechando la extraordinaria organización social de las abejas.

Cuando una colonia alcanza un gran desarrollo durante la primavera, dispone de una abundante población, gran cantidad de cría y suficientes reservas de alimento. En ese momento es posible retirar una pequeña parte de esa colonia para crear un nuevo núcleo que, con el paso de las semanas, se convertirá en una colmena completamente independiente.

No se trata simplemente de trasladar unas cuantas abejas de una caja a otra. El objetivo es crear una nueva familia capaz de desarrollarse por sí sola, criar una nueva reina y comenzar un nuevo ciclo de vida.

En la naturaleza, este proceso ocurre mediante la enjambrazón, cuando parte de las abejas abandonan la colmena junto con la reina para establecerse en otro lugar. Los apicultores aprovechan ese mismo instinto natural, pero realizan una división controlada para evitar perder población y garantizar que ambas colonias continúen desarrollándose correctamente.

Además de aumentar el número de colmenas, la multiplicación también aporta otras ventajas importantes:

  • Permite renovar el apiario.
  • Reduce el riesgo de enjambrazón.
  • Favorece la renovación de reinas.
  • Mantiene colonias más equilibradas.
  • Facilita la selección de las mejores líneas genéticas.

Cuando este proceso se realiza correctamente, tanto la colmena donante como el nuevo núcleo continúan creciendo con normalidad, obteniendo dos colonias fuertes donde antes solo existía una.

 

¿Cuándo es el mejor momento para multiplicar una colmena?

Elegir el momento adecuado es uno de los factores más importantes para que la creación de un núcleo tenga éxito.

En nuestras colmenas de Os Ancares, este trabajo suele realizarse durante la primavera, cuando las colonias alcanzan su máximo desarrollo y la naturaleza ofrece abundantes recursos.

Durante esta época coinciden varios factores fundamentales.

Gran población de abejas

Después del invierno, la reina aumenta progresivamente la puesta y la población crece de forma muy rápida.

Las colmenas fuertes pueden albergar decenas de miles de abejas, lo que permite retirar parte de ellas sin comprometer el desarrollo de la colonia original.

Abundancia de floración

La primavera es sinónimo de alimento.

En la Sierra de Os Ancares comienzan a florecer numerosas especies silvestres que proporcionan néctar y polen suficientes para alimentar tanto a la colmena madre como al nuevo núcleo.

Cuanto mayor sea la disponibilidad de alimento en el entorno, mayores serán las probabilidades de éxito.

Temperaturas favorables

La cría necesita mantener una temperatura cercana a los 35 °C.

Durante la primavera, las condiciones meteorológicas permiten que las abejas regulen con facilidad la temperatura interior de la colmena y alimenten correctamente a las futuras larvas.

Presencia de zánganos

Este aspecto suele pasar desapercibido para muchas personas, pero es absolutamente imprescindible.

La nueva reina tendrá que realizar uno o varios vuelos de fecundación pocos días después de nacer. Para ello necesita encontrar suficientes zánganos maduros con los que aparearse.

Si no existen zánganos disponibles, la reina no podrá fecundarse correctamente y la nueva colonia fracasará.

Por este motivo, nunca es recomendable realizar núcleos demasiado pronto, cuando todavía no existe abundancia de zánganos en el apiario.

 

La importancia de elegir una colmena fuerte

No todas las colmenas sirven para crear un núcleo.

La colonia donante debe encontrarse en un excelente estado sanitario y disponer de población suficiente para soportar la división.

En Mel Casa da Torre solo utilizamos aquellas colmenas que presentan un gran desarrollo durante la primavera.

Una buena colmena donante debe reunir varias características.

Mucha población

Cuantas más abejas tenga la colonia, menor será el impacto que producirá la extracción de varios pnales.

Una colmena débil nunca debería dividirse, ya que podría comprometer tanto su supervivencia como la del nuevo núcleo.

Abundante cría

La presencia de numerosos cuadros con cría garantiza que ambas colonias seguirán renovando población durante las semanas posteriores a la división.

Reservas suficientes

Además de abejas, la colmena debe disponer de miel y polen almacenados.

Estas reservas serán esenciales para alimentar tanto a la colonia original como al nuevo núcleo durante los primeros días.

Reina joven y productiva

La reina de la colmena donante debe encontrarse en plena actividad y realizar una puesta abundante.

Una reina joven suele mantener una colonia mucho más equilibrada y con mayor capacidad de recuperación tras la división.

Elegir correctamente la colmena donante es probablemente la decisión más importante de todo el proceso.

 

El primer paso: intentar localizar a la reina

La reina es el corazón de la colonia. Su única función es poner huevos, pero de ella depende el futuro de toda la familia.

Por eso, antes de comenzar la división, debemos intentar localizarla y asegurarnos de que permanece en la colmena original.

En muchos apiarios las reinas se marcan con un pequeño punto de color sobre el tórax, lo que facilita enormemente su localización. Sin embargo, incluso estando marcada, encontrarla entre miles de abejas requiere paciencia y experiencia.

Manteniendo la reina en la colonia original conseguimos que esta continúe desarrollándose con normalidad mientras el nuevo núcleo inicia su propio proceso para criar una reina nueva.

 

¿Qué panales debemos seleccionar para formar un núcleo?

Llega el momento de seleccionar los panales que darán vida a la nueva colonia.

Esta elección es decisiva, ya que de ella dependerá que el núcleo tenga suficientes recursos para desarrollarse con éxito.

En nuestro caso utilizamos un portanúcleos, una colmena de menor tamaño que proporciona a las abejas un espacio reducido, fácil de defender y mantener a la temperatura adecuada durante las primeras semanas.

Pero antes de introducir los cuadros, debemos escoger cuidadosamente cuáles trasladaremos.

 

Panales con cría operculada

Los primeros cuadros que seleccionamos contienen principalmente cría operculada.

La cría operculada corresponde a las larvas que ya han completado su desarrollo inicial y se encuentran protegidas bajo un opérculo de cera.

En pocos días comenzarán a nacer miles de nuevas abejas.

Esto resulta fundamental porque el núcleo incrementará rápidamente su población sin necesidad de esperar varias semanas.

Gracias a estas nuevas abejas, la colonia podrá mantener la temperatura de la cría, alimentar a la futura reina y comenzar a organizar el trabajo dentro de la colmena.

 

La importancia de los huevos de menos de tres días

Aunque la mayor parte de la cría debe estar operculada, es fundamental e imprescindible que los cuadros también contengan huevos muy recientes, de menos de tres días de edad.

Este detalle es absolutamente imprescindible.

Las obreras únicamente pueden transformar una larva en reina durante sus primeros días de vida.

Cuando detectan que la colonia ha quedado sin reina, seleccionan una de esas larvas jóvenes y comienzan a alimentarla exclusivamente con jalea real.

Gracias a esa alimentación especial, una simple larva destinada a convertirse en obrera desarrollará completamente el aparato reproductor y terminará convirtiéndose en la nueva reina de la colonia.

Si el núcleo no dispusiera de huevos o larvas suficientemente jóvenes, las abejas serían incapaces de criar una nueva reina y la colonia estaría condenada a desaparecer.

Por eso, este pequeño detalle marca la diferencia entre el éxito y el fracaso de toda la operación.

 

Reservas de polen y miel

Además de la cría, el nuevo núcleo necesita alimento desde el primer momento.

Por ello también trasladamos panales que contengan abundantes reservas de polen y miel.

La miel aportará la energía necesaria para mantener activa la colonia durante sus primeros días.

El polen, por su parte, constituye la principal fuente de proteínas de las abejas y será indispensable para alimentar a la cria.

Estas reservas permiten que el núcleo pueda desarrollarse con normalidad incluso aunque durante los primeros días las condiciones meteorológicas no permitan una buena entrada de néctar.

 

El portanúcleos: el hogar perfecto para empezar

En lugar de introducir inmediatamente la nueva colonia en una colmena de tamaño normal, utilizamos un portanúcleos, una caja con la mitad de capacidad que una colmena convencional.

Este espacio reducido facilita que las abejas mantengan la temperatura adecuada, defiendan mejor la entrada frente a posibles saqueos y organicen mucho más rápidamente su nueva colonia.

A medida que la población aumenta y la nueva reina comienza a poner huevos, el núcleo irá creciendo hasta ocupar todos los cuadros disponibles. Llegado ese momento, estará preparado para trasladarse a una colmena definitiva y continuar su desarrollo como una colonia fuerte e independiente.

 

¿Por qué debemos trasladar el núcleo a más de 3 kilómetros?

Una vez que hemos preparado el nuevo núcleo y lo hemos colocado en el portanúcleos, todavía queda un paso fundamental para garantizar su éxito: trasladarlo a más de 3 kilómetros (aproximadamente) de distancia de la colmena original.

Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, este desplazamiento es clave para que la nueva colonia pueda desarrollarse correctamente.

Las abejas tienen una memoria extraordinaria

Las abejas pecoreadoras, es decir, las encargadas de salir a recolectar néctar, polen, agua y propóleos, memorizan perfectamente la ubicación de su colmena mediante vuelos de orientación.

Durante esos vuelos aprenden a reconocer:

  • La posición del sol.
  • El relieve del terreno.
  • Los árboles cercanos.
  • Rocas y construcciones.
  • Olores característicos del entorno.

Gracias a este sistema de orientación son capaces de regresar a la colmena desde varios kilómetros de distancia con una precisión sorprendente.

¿Qué ocurriría si dejamos el núcleo al lado?

Si el nuevo núcleo permaneciera junto a la colmena donante, la mayoría de las abejas pecoreadoras regresarían automáticamente a la ubicación donde aprendieron a vivir.

Como consecuencia:

  • el núcleo perdería una gran parte de su población;
  • disminuiría su capacidad para mantener la temperatura;
  • habría menos abejas para alimentar la cría;
  • aumentaría el riesgo de fracaso.

En muchas ocasiones un núcleo aparentemente perfecto puede perderse simplemente por no haber sido trasladado suficientemente lejos.

¿Por qué más de tres kilómetros?

Los apicultores utilizan tradicionalmente la regla de los 3 kilómetros, ya que a esa distancia las abejas dejan de reconocer el emplazamiento anterior y realizan nuevos vuelos de orientación.

De esta manera aceptan el nuevo apiario como su hogar definitivo y comienzan a trabajar con total normalidad.

Aunque no es una distancia mágica ni exacta, sí constituye una referencia ampliamente utilizada en apicultura por su eficacia.

Un nuevo comienzo

Una vez instalado en su nuevo emplazamiento, el núcleo comenzará una etapa decisiva.

Las abejas reorganizarán inmediatamente toda la colonia:

  • limpiarán las celdillas;
  • reorganizarán las reservas de alimento;
  • cuidarán la cría;
  • y, lo más importante, iniciarán la construcción de las reales donde crecerá su futura reina.

A partir de ese momento, todo dependerá de ellas.

 

¿Cómo nace la nueva reina?

Uno de los aspectos más fascinantes de la apicultura es comprobar cómo las propias abejas son capaces de criar una nueva reina sin necesidad de intervención humana.

Cuando las obreras detectan que han quedado sin reina, comienzan un proceso extraordinario que lleva millones de años perfeccionándose.

Todo comienza con un huevo

En los panales que hemos introducido existen huevos de menos de tres días.

Las abejas seleccionarán uno o varios de ellos para transformarlos en futuras reinas.

La diferencia no está en el huevo.

Es exactamente igual que el de cualquier obrera.

Lo que cambia es la alimentación.

La jalea real

Las larvas destinadas a convertirse en reinas reciben durante todo su desarrollo una alimentación exclusiva basada en jalea real.

Este alimento, producido por las abejas nodrizas, provoca un desarrollo completamente diferente.

Gracias a él, la futura reina desarrollará plenamente sus órganos reproductores y alcanzará un tamaño muy superior al de cualquier obrera.

Es uno de los ejemplos más sorprendentes de cómo la alimentación puede modificar completamente el desarrollo de un ser vivo.

El nacimiento de la reina

Tras aproximadamente 16 días desde la puesta del huevo, nace la nueva reina.

Durante sus primeros días recorrerá la colmena eliminando posibles reinas rivales si las hubiera.

Cuando alcance la madurez suficiente, llegará uno de los momentos más importantes de toda su vida.

 

El vuelo de fecundación

La reina joven abandonará la colmena para realizar uno o varios vuelos de fecundación.

Durante esos vuelos se apareará con diferentes zánganos en pleno aire.

Este proceso suele desarrollarse únicamente una vez en toda su vida.

Después regresará definitivamente a la colmena.

El esperma almacenado durante esos vuelos le permitirá poner huevos durante varios años.

Si las condiciones meteorológicas son malas o no existen suficientes zánganos maduros, la fecundación puede fracasar.

Por ello, la época elegida para realizar los núcleos resulta tan importante.

 

Paciencia: el mejor aliado del apicultor

Una vez instalado el núcleo...

...comienza la parte más difícil.

Esperar.

Muchos apicultores noveles sienten la necesidad de abrir continuamente la colmena para comprobar cómo evoluciona.

Sin embargo, esa curiosidad puede convertirse en el peor enemigo del núcleo.

Cada apertura provoca:

  • pérdida de temperatura;
  • alteración de la colonia;
  • interrupción del trabajo de las abejas;
  • riesgo de dañar las celdas reales.

En Mel Casa da Torre preferimos respetar al máximo el ritmo natural de las abejas.

Tras formar el núcleo, lo dejamos trabajar aproximadamente un mes.

Durante ese tiempo suceden acontecimientos extraordinarios que apenas vemos desde el exterior.

Nace la reina.

Realiza sus vuelos de orientación.

Se fecunda.

Regresa.

Y comienza la puesta.

Cuando volvemos a abrir la colmena semanas después, esperamos encontrar ya los primeros huevos de una nueva generación de abejas.

Ese es el momento en que sabemos que la multiplicación ha sido un éxito.

 

Errores más frecuentes al multiplicar una colmena

Aunque el proceso pueda parecer sencillo, existen pequeños errores que pueden hacer fracasar un núcleo.

Estos son algunos de los más habituales.

 

Dividir una colmena demasiado débil

Nunca debemos intentar multiplicar una colonia que todavía no ha alcanzado suficiente población.

Es preferible esperar unas semanas más que comprometer el futuro de ambas colmenas.

 

No comprobar dónde está la reina

Antes de trasladar cualquier cuadro debemos asegurarnos de que la reina permanece en la colmena madre.

Llevar poca cría

La cría constituye el futuro del núcleo.

Si trasladamos muy pocos cuadros con cría, la población crecerá demasiado despacio.

 

Olvidar el alimento

Sin reservas de miel y polen las primeras semanas serán mucho más difíciles para la nueva colonia.

 

 

Abrir continuamente el núcleo

La paciencia es una de las mejores herramientas del apicultor.

Cuanto menos molestemos a las abejas durante este proceso, mayores serán las probabilidades de éxito.

 

No respetar la distancia

Dejar el núcleo demasiado cerca de la colmena original hará que muchas abejas regresen a su antiguo hogar.

 

Así multiplicamos nuestras colmenas en Mel Casa da Torre

En Mel Casa da Torre entendemos la apicultura como una forma de trabajar en armonía con la naturaleza.

Nuestros apiarios se encuentran en plena Sierra de Os Ancares Lucenses, un entorno privilegiado declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO e integrado en la Red Natura 2000.

Aquí, rodeadas de brezales, robledales y castañares, nuestras abejas desarrollan todo su potencial en uno de los paisajes mejor conservados del mundo.

Cada primavera seleccionamos cuidadosamente únicamente aquellas colmenas que presentan un desarrollo excepcional.

Nuestro objetivo nunca es producir más colmenas a cualquier precio.

Buscamos formar colonias fuertes, equilibradas y saludables, capaces de desarrollarse durante muchos años.

Todo el proceso se realiza de forma completamente artesanal, respetando el comportamiento natural de las abejas y evitando intervenciones innecesarias.

Ellas son las auténticas protagonistas.

Nosotros simplemente las acompañamos.

Creemos que una buena apicultura no consiste en acelerar los procesos naturales, sino en comprenderlos y trabajar junto a ellos.

Quizá por eso cada nueva colmena que nace en nuestros apiarios representa mucho más que un aumento en el número de cajas.

Es una nueva familia de abejas que contribuirá a la polinización del entorno y, con el paso del tiempo, a la producción de nuestra miel de alta montaña de Os Ancares.

 

 

PREGUNTAS FRECUENTES:

 

¿Cuándo es la mejor época para hacer un núcleo?

La primavera y el inicio del verano, cuando las colonias presentan una gran población, abundante cría y existe suficiente floración.

 

¿Cuántos panales necesita un núcleo?

Depende del tipo de núcleo y del sistema utilizado, pero normalmente se emplean cinco cuadros que combinen cría, alimento y población suficiente para garantizar un buen desarrollo.

 

¿Cuánto tarda en nacer una nueva reina?

La reina nace aproximadamente 16 días después de la puesta del huevo, aunque todavía necesitará realizar los vuelos de fecundación antes de comenzar la puesta.

 

¿Cuándo se debe revisar un núcleo recién formado?

Lo más recomendable es evitar abrirlo durante las primeras semanas. En condiciones normales, una revisión alrededor del primer mes permite comprobar si la nueva reina ya está fecundada y ha comenzado a poner huevos.

 

¿Qué ocurre si la reina no consigue fecundarse?

Si la reina no logra aparearse correctamente durante sus vuelos de fecundación, la colonia no podrá desarrollarse con normalidad. En ese caso, el apicultor deberá valorar la introducción de una nueva reina o la unión del núcleo con otra colonia.

 

¿Puede cualquier colmena dividirse?

No. Solo deben utilizarse colmenas fuertes, sanas y con abundante población. Dividir una colonia débil puede poner en riesgo tanto a la colmena original como al nuevo núcleo.

 

 

CONCLUSIÓN:

Multiplicar una colmena es un proceso que requiere conocer el comportamiento de las abejas, respetar sus tiempos y comprender cómo una colonia es capaz de organizarse para crear una nueva reina y comenzar una nueva vida.

En Mel Casa da Torre vivimos este momento cada primavera con la misma ilusión. Cada núcleo que prospera representa una nueva familia de abejas que contribuirá a mantener vivo el equilibrio de nuestros montes y a producir una miel de alta montaña con la personalidad única que caracteriza a Os Ancares.

Porque detrás de cada colmena hay miles de abejas trabajando en perfecta armonía… y un profundo respeto por la naturaleza que hace posible todo lo demás.

 

Aquí puedes ver un vídeo de como nosotros lo hacemos.

 



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