Miel Casa da Torre  

           

Cortíns y alvarizas: la arquitectura de la miel en Galicia


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Galicia es tierra de miel desde tiempos remotos. Su clima húmedo, la riqueza floral y la baja presión agrícola en muchas zonas de montaña crean un entorno privilegiado para las abejas. Especialmente en las sierras del suroccidente de Lugo y Ourense, las condiciones son tan favorables que han dado lugar a una de las mieles más valoradas a nivel internacional, apreciada por su aroma, complejidad y pureza.

Pero llegar hasta ese oro líquido nunca fue sencillo.

Cuando producir miel era un acto de resistencia

Durante siglos, la apicultura en Galicia y mas concretamente en nuestra zona de Os Ancares, exigió esfuerzo, ingenio y una profunda conexión con la naturaleza. Las abejas compartían el territorio con fauna salvaje, especialmente con el oso pardo, que también encontraba en la miel un alimento irresistible. En lugar de eliminar el problema, nuestros antepasados optaron por convivir con el entorno, adaptándose a él.

Así nacieron los cortíns, también conocidos como alvarizas, alvares o cortines: muros de piedra construidos alrededor de las colmenas o para protegerlas sin romper el equilibrio natural.

Qué son los cortíns y cómo se construían

Los cortíns son recintos cerrados de piedra seca, levantados sin mortero y utilizando materiales del propio entorno. Suelen presentar forma circular u ovalada y, en algunos casos, alcanzan seis o incluso siete metros de altura, con muros que pueden tener entre 30 y 90 centímetros de grosor.

En la parte superior, muchos incorporan salientes o voladizos, diseñados para impedir que los osos trepasen al interior. Dentro del recinto se colocaban los trobos o cortizos, colmenas tradicionales hechas de madera, troncos huecos o piedra.

Cada detalle respondía a una necesidad concreta: proteger a las abejas, conservar la miel y garantizar la continuidad de la apicultura.

Un patrimonio repartido por el territorio

Hoy en día se conservan alrededor de 1.000 cortíns en Galicia, distribuidos principalmente en:

  • Os Ancares
  • Serra do Courel
  • Ribeira Sacra
  • Interior de Lugo y Ourense
  • Algunas zonas de la Costa da Morte

En esta última zona, los cortíns presentan características particulares, ya que fueron adaptados para resistir condiciones meteorológicas extremas, como el viento constante y la humedad del Atlántico.

Aunque existen construcciones similares en otros países europeos —desde el noroeste de la península hasta Grecia—, Galicia concentra una de las mayores densidades de este tipo de arquitectura apícola tradicional.

arquitectura de la miel en Galicia

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apicultura tradicional gallega

Mucho más que miel: cera, monasterios y Edad Media

Desde la Edad Media, los cortíns no solo estuvieron ligados a la producción de miel. Durante siglos, su función principal fue también la obtención de cera, un recurso esencial en una época en la que las velas eran el principal sistema de iluminación.

Por este motivo, muchos cortíns pertenecieron a monasterios, que impulsaron su construcción y gestión. Las abejas eran una fuente estratégica de recursos, y la apicultura formaba parte del entramado económico y social del territorio.

Un patrimonio en riesgo

A pesar de su enorme valor histórico, etnográfico y cultural, muchos cortíns se encuentran hoy en estado de abandono. La vegetación, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento han provocado la degradación o desaparición de numerosas estructuras, incluso a pesar de estar consideradas patrimonio de la Humanidad a nivel europeo.

Su conservación es clave para mantener viva la memoria de una forma de vida ligada al respeto por la naturaleza y a la producción sostenible.

La miel como reflejo del territorio

Las alvarizas y cortíns no son solo construcciones de piedra: son el reflejo de una manera de entender la apicultura. Una miel producida en estos entornos es fruto de la paciencia, del conocimiento transmitido durante generaciones y de una relación equilibrada entre el ser humano, las abejas y el paisaje.

Conocer este patrimonio es valorar aún más cada tarro de miel artesana. Porque detrás de su sabor hay historia, cultura y una forma de vida que merece ser conocida, protegida y revalorizada.

Ahora que conoces la historia de los cortíns y la profunda relación entre la apicultura y el territorio, te invitamos a saborear una miel que nace de ese mismo legado. En Mel Casa da Torre elaboramos nuestra miel en plena montaña de Os Ancares, una zona histórica de cortíns, donde las abejas siguen trabajando en un entorno privilegiado y respetado. Cada tarro es el reflejo de esa tradición viva, de un paisaje protegido y de una forma de hacer miel que honra el pasado y cuida el presente.

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