¿Alguna vez te has preguntado de dónde sale la cera de los panales? Existe la creencia común de que las abejas la recolectan de las flores, pero la realidad es mucho más asombrosa: las abejas no recogen la cera, la fabrican ellas mismas.
En Mel Casa da Torre nos fascina este proceso biológico. Todo comienza cuando las obreras alcanzan su duodécimo día de vida. En ese momento, se transforman en auténticas constructoras gracias a unas glándulas especializadas en su abdomen.
Es allí donde segregan unas pequeñísimas escamas de cera blanca y casi transparentes. Para darles forma, las abejas recogen estas escamas con sus mandíbulas, amasándolas con su propia saliva hasta conseguir la textura perfecta para levantar, celda a celda, sus perfectos panales.
La cera es el espejo de la vida en la colmena. Aunque al principio es de un blanco inmaculado, pronto empieza a cambiar:
Es fácil saber cuándo están en plena faena; las abejas se agrupan formando un racimo humano (¡o mejor dicho, de abejas!) para generar calor y trabajar juntas. Pero este esfuerzo tiene un coste energético enorme para ellas: ¡necesitan consumir hasta 10 kg de su preciada miel para fabricar tan solo 1 kg de cera!
Debido a su pureza y al esfuerzo que conlleva producirla, la cera tiene aplicaciones increíbles en medicina, cosmética natural y farmacia. Sin embargo, para nosotros, tiene un destino que honra todo ese trabajo previo.
Para cuidar este "oro sólido", utilizamos un método tradicional:
¿Alguna vez te has preguntado de dónde sale la cera de los panales? En Mel Casa da Torre, queremos invitarte a descubrir el fascinante viaje de la cera, desde el cuerpo de la abeja hasta nuestra caldera artesanal.
Contrariamente a lo que muchos creen, las abejas no recogen la cera de las flores. La producen ellas mismas. Es un proceso biológico asombroso que convierte a la colmena en una obra de ingeniería natural:
La cera es el espejo de la vida en la montaña. Aunque nace de un blanco inmaculado, su color evoluciona:
Esta sustancia extraordinaria es valorada en todo el mundo por su pureza. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y protectoras, es un ingrediente estrella en:
En Mel Casa da Torre, no solo recolectamos; cuidamos el ciclo natural. Para procesar este "oro sólido", seguimos un método 100% artesanal y ecológico.
Utilizamos una caldera especial donde derretimos los panales únicamente con vapor de agua. Este sistema garantiza que la cera conserve todas sus propiedades originales, sin químicos ni alteraciones. La mezcla líquida fluye por un tubo conductor hasta unos recipientes donde, al enfriarse, se convierte en un bloque de cera pura.
Aquí es donde cerramos el círculo. Ese bloque sólido lo transformamos en nuevas láminas de cera que devolvemos a nuestras propias abejas.
¿Por qué lo hacemos? Al entregarles la lámina ya iniciada, les ahorramos el enorme desgaste energético de producirla desde cero. Así, nuestras abejas pueden centrar sus energías en recolectar el néctar de las flores de alta montaña, garantizando una apicultura sostenible y una miel de calidad excepcional.
