El origen importa (y mucho)
Una miel auténtica siempre tiene un origen claro. Saber dónde se produce, quién está detrás de las colmenas y en qué entorno trabajan las abejas es una de las mejores garantías de calidad. La apicultura artesanal apuesta por la transparencia y el vínculo con el territorio, algo que rara vez encontrarás en mieles de gran distribución.
La cristalización no es un defecto
Uno de los signos más claros de una miel natural es que cambia con el tiempo. La cristalización es un proceso totalmente normal, especialmente en climas fríos, y demuestra que la miel no ha sido sometida a tratamientos térmicos. Una miel que permanece líquida indefinidamente suele haber sido calentada.
Aroma y sabor: cada miel es única
Las mieles artesanas conservan la personalidad de las flores de las que proceden. Su aroma es intenso y su sabor tiene profundidad, con matices que varían según la floración, la estación y el entorno. No son mieles planas ni excesivamente dulces: dejan recuerdo en el paladar.
Qué tener en cuenta al comprar miel
No hace falta ser experto para tomar buenas decisiones:
Desconfía de los mitos
Pruebas caseras como meter una cuchara en agua o usar fuego no garantizan nada. La única forma científica de comprobar la pureza es mediante análisis en laboratorio. Por eso, más que trucos, lo importante es el criterio y la confianza en quien produce.
Apicultura con sentido
La miel artesanal es el resultado de un trabajo paciente, respetuoso y ligado a la naturaleza.
Porque cuando conoces el origen y entiendes el proceso, la miel sabe aún mejor.
