Hoy queremos contarte qué ocurre realmente con esa cera que se retira del panal y cómo, gracias a un proceso natural y respetuoso, vuelve a formar parte del ciclo de las abejas.
Cuando las abejas terminan de elaborar la miel, sellan las celdillas del panal con una fina capa de cera llamada opérculo. Para poder extraer la miel, es necesario retirar ese opérculo, un proceso que se realiza con cuidado y respeto por el trabajo de las abejas.
En este punto es donde muchas personas piensan que la miel que queda adherida a la cera se pierde. Pero no es así.
La cera retirada durante el desoperculado se recoge y se introduce en un torno de prensado. Al prensarla lentamente, ocurre algo muy sencillo y natural:
De esta manera, aprovechamos al máximo tanto la miel como la cera, sin desperdiciar ningún recurso.
Esos churros de cera virgen se llevan después a una caldera, donde se funden únicamente con vapor de agua, sin utilizar productos químicos ni procesos artificiales.
Durante este proceso:
Una vez se enfría, se extrae del recipiente y se limpia únicamente con agua.
La cera ya limpia queda lista para ser transformada en láminas, que volverán de nuevo a los panales con nuestras abejas. De esta forma, el proceso se cierra y el ciclo continúa, respetando tanto el trabajo de las abejas como los recursos naturales.
En Mel Casa da Torre creemos firmemente en una apicultura donde nada se tira y todo se aprovecha, trabajando con paciencia y respecto por el ritmo de la naturaleza.
